Descongelando un corazón muerto de frío
- lorena namuh

- 29 jul 2024
- 2 Min. de lectura
Tú crees que eres alguien, que das algo, que la gente te mira de una forma, que te conoce.
Pero si tú no te has conocido aún… entonces ¿cómo ellos van a conocerte?
Llevas un largo periodo de hacerte preguntas profundas, indagar en tu infancia, traer memorias dolorosas, entender condicionamientos y aprendizajes que ya no te funcionan. Has empezado a contactar con partes tuyas que estaban muy escondidas, empiezas a tomarte con más aceptación, te acompañas, te demuestras amor.
Y parece que ya estás llegando a un lugar donde al fin te vas a encontrar sin máscaras ni trucos, solo real.
Pero no, te caes de la ilusión, del sueño. Aún hay más que escarbar, habías hurgado en el surco de a lado y cuando aparentemente ya no había más fondo al cual entrar, te conectas al otro y entras desde esa profundidad previamente recorrida, solo que ahora es dentro de un camino muy nuevo en donde poco habías mirado.
Te enfrentas con una realidad que te avergüenza:
Darte cuenta que no eres quien creías que eras. Que un dolor profundo, profundo, muy bien escondido te llevó a construir un bloque de hielo al rededor, y de ahí te forjaste un personaje para relacionarte con el mundo.
Y está “identidad” te hace dudar, de ti, de lo que sabes, de lo que crees, de cómo has vivido, de lo que quieres y por supuesto de quién eres. La duda destruye tu mundo y te deja sin mucho. Parece que todo lo que queda ya no puede sostenerse de nada.
Y da miedo, y da rabia, y quieres encontrar culpables, y quieres dar explicaciones, contar que has sido estafada. Se siente como volver a empezar, y no se siente justo. Ya no puedes volver atrás, pero no tienes ni idea de cómo avanzar desde aquí.
Y quizás haya emoción de acercarte más a esa versión tuya, la que te contaron que si eres tú, pero con toda la confusión: ¿qué se supone que tengas que hacer a partir de ahora?
Y ¿qué hay del miedo a equivocarte de camino, a nunca llegar a conocerte de verdad?, además de todo el enojo y la tristeza que sientes por saber que tal vez te has perdido de nuevo o más bien que has perdido.
Estás en duelo, y aún con tus múltiples herramientas de acompañamiento, en estos momentos cuesta sostenerte, estar de tu lado. Confiar en ti.


Comentarios