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Hombres, Mujeres y ¿una Nueva Tierra?

  • Foto del escritor: lorena namuh
    lorena namuh
  • 10 jul 2024
  • 4 Min. de lectura

Los hombres no importan, no son necesarios; las mujeres pueden ser, hacer y tener lo que quieran por ellas mismas.


En una plática profunda con esta nueva amiga que tiene puntos de vista muy interesantes desde estudios y miradas psicológicas, metafísicas, yoguicas, védicas y tántricas; te encuentras conversando sobre las relaciones y lo mucho que se han transformado en quizás estos últimos 10 años o menos.


Todo empieza por un comentario sobre cómo el hombre que antes parecía ser tan atractivo: el “alpha man”, de cuerpo musculoso, alto, con facciones y actitudes muy masculinas ya no es para nada el tipo que les llama la atención, todo lo contrario, le rechazan y les parece hasta desagradable. Por su puesto que empiezan a preguntarse el por qué y ¡oh sorpresa! “la seguridad” viene al tema; para ustedes un cuerpo delgado y una cara cute con atributos más femeninos les transmite confianza y ganas de tener cercanía. Y así, empiezan a ahondar en experiencias traumáticas que ambas han tenido y que saben que cualquier mujer a su al rededor no se ha salvado de ellas, donde han sido abusadas, sometidas y objetivizadas por algún hombre. Y es muy obvio que a partir de esas experiencias una busque relacionarse con hombres que no solo la respetan y valoran, si no que además identifican sus emociones y las comunican. Mencionas lo tan atractivo y turn on que te parece un hombre que habla de cómo se siente realmente, y juntas se ríen de lo fucked up que está eso, “debería ser parte de la naturaleza humana el poder comunicar sanamente nuestras emociones” - dicen; entonces continuan indagando y llegan al fact que quizás para el hombre, el conectar con su mundo interno es ir en contra de su propia naturaleza.


En el principio de la humanidad, no como la biblia cuenta, el hombre iba a cazar (la mayoría de las veces) y literalmente las mujeres se quedaban en comunidad con otras mujeres y niños, cocinando y quizás cultivando más lazos de comunicación y conexión que los hombres cazadores, que seguramente requerían desconectarse emocionalmente y mantenerse en un cuerpo lleno de adrenalina para evadir el miedo y cualquier otra emoción que los distrajera de capturar a su presa y no morir en el intento. ¡Ajá! de ahí se partió en la historia y aún sigue funcionando así. El hombre reprime sus emociones, mucho más que las mujeres; la frase “los hombres no lloran” todos la conocen.


Y entonces la amiga te dice: “los hombres no importan y ellos lo saben”. Boom el peso de esa frase es demasiado, que te incomoda lo suficiente como para querer entender más de dónde viene esta afirmación tan fuerte. Ella dice, “este tipo de hombres no importan”, “el hombre que importa es el hombre que es consciente de sí mismo, que está dispuesto a deconstruirse e ir en contra de su propio instinto aún sabiendo que él no es necesario; podríamos desaparecer a todos los hombres del mundo y solo dejar un contenedor de espermas y la reproducción continuaría sin ellos”. Salieron muchos comentarios al respecto y definitivamente de lo que más cautivó tu atención fueron estas frases:


“El hombre sabe que ya no lo necesitamos, que ya no importa, y ahí empieza a darse cuenta que necesita cambiar, pero no sabe cómo hacerlo, y la mujer está tan harta de él que no quiere enseñarle nada”


“Las mujeres ya no quieren lidiar con el hombre, lo han hecho tan mal, que literalmente el mismo hombre se teme y odia a sí mismo”


No puedo evitar preguntarme sí la humanidad a partir de este hartazgo y perdición de una identidad basada en el “deber ser” se en camina hacia una Nueva Tierra de posibilidades evolutivas para nosotros como humanos o nos lleva a la destrucción total como especie, donde un conjunto de viejos hábitos y condicionamientos continúa depredando por temor a perder el control.


Quizás la inteligencia del humano está basada en la medida en que éste puede conectar consigo mismo, entenderse y presentarse con el mundo, y sin estas habilidades es imposible tener un mayor entendimiento y consideración por el otro.


Quizás en teoría sabes que existe el otro, pero en la práctica, como no te habitas a ti mismo es imposible que percibas, sientas y conectes con el de a lado, y tal vez por esa simple y enorme peculiaridad ser indiferente a su dolor sea lo único que puedes ofrecerle. Más triste aún, la indiferencia a tu propio dolor muy probable sea la razón por la que uno se disocia del mundo en el que existe; como una muerte en vida.


¿Será que la Nueva Tierra es posible si todos o la gran mayoría se re integra con partes de uno mismo de las cuales se desconectó al no permitirse sentir como se sentía en ese momento?


¿Tal vez si vamos alcanzando y habitando cada una de las emociones reprimidas de cada experiencia que hemos vivido, una a una como cuando vas vaciando las notificaciones de tu bandeja de entrada, terminemos limpiando la barrera entre el mundo y nosotros construida por todo esto que tenemos atorado y regresemos a la vida? No sé, ¿vivos?


¿Será que dejar de evitarnos y evadirnos sea la solución a la desconexión, a las guerras y a la confusión de identidad?




 
 
 

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